28 dic. 2010

La Ley Del Equilibrio. ( Historia De Una Resaca #12

No importa la verdad, sólo importa que parezca la verdad, esa es la máxima que guía este pequeño mundo, este pequeño mundo del sin sentido. Es veinticinco de Diciembre, no es una fecha especial, no tiene porque ser especial, únicamente es otro día más en la tierra y tu eres sólo un trozo más del equilibrio, y yo, simple y llanamente un pobre paria borracho que no escupe más que sandeces.

Hubo un tiempo en que pretendí hacer cambiar de opinión la opinión de algunos, CRASO ERROR, no te molestes my friend, limítate al menos a que no cambien la tuya, es más que suficiente, más integro y menos chabacano.

Al hilo de esto, la otra noche estaba con un buen amigo en la taberna, chapurreando bobadas sobre el sistema, la vida, la muerte, los tiempos pasados y también, porque no, algo de saliva malgastada en los políticos que tenemos. Era un bar de modernos, de los de ahora, se mezclaba todo; pijos engominados, pseudo hippies con rastas, fumetas, farloperos y secretas, pseudo artistas de mierda y demás pseudos… hasta el olor era pseudo raquítico, nada auténtico, todos éramos la misma mierda, el mismo peón.

Volviendo al chapurreo de la conversación, y sin quedarnos calvos del todo, mi amigo y yo concluimos que tenemos los políticos que nos merecemos, PARECE CLARO, somos una clase aburguesada castrada en su propia revolución, en su propio intento, la de los claveles, la naranja, la amarilla, la más amarilla, incluso el mayo del 68 (al menos de ahí salieron poetas), nada, todo al garete. Y esto es sencillo; el capital prevé la revolución dentro del sistema, igual que prevé una mínima cantidad de paro necesaria para tener mano de obra barata, ¿alguien cree que el pleno empleo es utopía?, NO, sólo es algo que no interesa ¿Te imaginas a mi colega Jim diciéndole NO al patrón cuando éste, amable y sutilmente le invita a que vaya a trabajar un sábado sin cobrar, o que se quede un par de horas más para terminar un trabajo, y también, claro, sin remunerar?, y di tú que NO, que lo mismo te largan ¿verdad?

La teoría del  miedo y el terror, la competencia desleal y una clase política y sindical que perpetúa el sistema: Trabaja más por menos, jubílate más tarde, paga más impuestos, folla menos, pon el culo, bebe más. Tuche, tocado y hundido,  porque esto sólo son tonterías en un papel y yo un borracho a punto de terminarse.

Y siguiendo con mí amigo y con el bar, la cosa huele mal, apesta, anda un poco podrida, mustia, mis colegas yacen casi todos en el ataúd del paro, su jodida cara esta triste, sus vidas se amontonan en la rutina de la nada, en la confusión de la pobreza, y encima de poner el culo por tres duros, en la TV los vemos a ellos con sus trajes a medida y su mierda de politiqueo, escándalos y mas miserias y me voy de rositas que para eso el juez es mi colega, no parecen muy tristes no, no tienen la cara de rabia de Antuan cuando no puede dar de comer a los suyos, estos pájaros viven bien, comen bien, tienen casas, chalets, yates, coches de lujo, señoritas de compañía, vacaciones pagadas y una espléndida jubilación, eso sí, abonada por todos, que no pare la fiesta, UN JODIDO CHOLLO, ganan en un mes lo que muchos no ganamos en años. ¿Para qué van a querer cambiar nada? Ya pagamos nosotros, los de abajo, los nacidos a la izquierda de dios.

Y en algún lugar alguien jode con su novia amorosamente y en algún otro lugar alguien simplemente jode, quizá un machista maltratador, un cura fornicando con niños o un narco de ciudad Juárez secuestrando a una mujer, pero tranquilos, que no cunda el pánico, que tenemos cerveza en la nevera y hachís en los bolsillos, drogas que silencian a los que estamos y paralizan a los que llegan. Créeme, he visto a niñas de dieciocho años con el futuro en sus manos fumárselo en forma de opio y sentir que estaban haciendo la revolución. Pobres parias.


Y así estamos, con nuestros macro centros comerciales, macro botellones, mismas cadenas de ropa, misma bebida roja con cafeína, misma música MTV, mama quiero ser modelo y sin tetas no iras ni al paraíso ni a ningún lado, y tú, hombre, apúntate al GYM y ponte cachas que así ya verás cómo te llevas a todas, MACHO ALFA! tunea tu coche y cómprate un plasma de sesenta pulgadas, el más grande del mercado, eso es poderío, que no quepa nada más en “tu casa”, en “tu casa” que es del banco durante los próximos cincuenta años que son los que durará tu hipoteca y tu cruz. Pero tú crees que es tuya y esa es la verdad que tú quieres que resplandezca, es tú única verdad. Es la que cuenta.

Y todo es lo mismo, mismos relatos manidos y panfletarios como este, misma ideología universal, el gran hermano nos vigila Joe! CAPITALISMO!! Aquí, en U.S.A. y en la China comunista, que ya no es ni tan comunista ni tan china, para que vamos a cambiar nada si estamos servidos, Rock & Roll!! Todos bailando a un mismo son hermano, al del dinero, que no existe, pero está. Aunque claro ESTO ES ALGO QUE TODOS CONOCEMOS, todos sabemos que el enemigo es la banca y su compinche el estado. Menudo Holding!! Menudo Trust!! Menudo Cártel!!

Mientras acabo la cerveza y dejo de darte la murga con esta disertación etílica, veo al líder de la oposición conservadora de esté, mi querido país, mi amado país, mi país campeón del mundo en todos los deportes, y me digo: A MÍ QUE MÁS ME DA MI PAÍS CAMPEÓN DEL MUNDO EN TODO, SI CUANDO BAJO A LA CALLE TENGO UN EURO PARA TODO EL AÑO.
Este es mi querido país campeón del mundo en desempleados, en Gurtel, en Fabra, en Camps, en jueces que juzgan jueces por juzgar dictadores, en tristeza, en desmemoria histórica, en analfabetos, en Saharas olvidados, medios de comunicación adulterados como droga, morfina para las almas, adoctrinamiento, aguardiente para los corazones de los desempleados y ráfagas de sexo virtual.

Joder, viendo al tío de la oposición y al del otro lado de la balanza acolchados en sus escaños de cristal me entran ganas de vomitar, me avergüenzo de mi condición de humano y me pregunto a la luz de esta realidad, ¿Dónde queda nuestro sitio?, ¿Dónde nuestro lugar?, ¿Dónde  la revolución?

He oído el clic de mi lata de cerveza abriéndose como una negra flor. Entretanto alguien en algún otro lugar, quizá en otro hemisferio, oye el clic de un revólver o escucha a su mujer  agonizando cuando es violada en los campos, mientras otros bailamos house en alcantarillas y deportamos a seres humanos al vacío.

La revolución no está en camino, ni siquiera está en esa palabra porque la revolución ya está INCLUIDA en el diccionario. Aniquilada. No somos revolucionarios, viejo, somos rebeldía herida.

En algún lugar alguien esta jodiendo y en otro lugar alguien esta jodido, esa amigo, es la verdadera ley del equilibrio.

Bébete esa cerveza, y feliz navidad.


+en: www.elorgasmotranquilo.blogspot.com
Ilustrado por: Ivan Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

27 nov. 2010

The Lovers. ( Historia De Una Resaca #2)

Lo recuerdo perfectamente, llegamos a su habitación, a su casa en el centro de la ciudad, un pequeño oasis de paz en mitad de la loca noche de la urbe.
Él saco una botella de vino para celebrar, pero los dos sabíamos a lo que íbamos.

Ella: ¿Vas a hacerme lo que sueles hacer con otras mujeres?
-Bébete el vino  y no preguntes.

Se acercó por detrás, noté su presencia en mi nuca, el aroma de su pelo largo, su lengua desplazándose por mi cuello, era suave como la humedad del rocío en el verano, un cosquilleo extasiante cerca del lóbulo, las puertas empezaban a abrirse serenamente, empecé a mojarme.

Él era mucho mayor que yo, independiente, bello.

Rozó la palma de mi mano, me sujetó fuerte paseando sus dedos por mi cintura, me tenía cogida por la espalda, poco a poco nuestras lenguas se enredaron como las palabras a las cuerdas, él sabía de palabras y sabia usarlas, era un canalla. Y sabía de lengua, su lengua se estiraba para llegar al fondo de mi boca, y yo lo disfrutaba.
Fue bajando la mano hacia la falda, recorriendo las piernas directo a la turgencia primitiva de mi virginidad, de repente paró.

-No puedo, eres muy joven.

Tuve que llevar mi boca hacia su sexo, hacia su piel, su músculo duro y suntuoso, lo trabajo despacio, él no mira, está avergonzado mientras yo acaricio lo desconocido. Mi cuerpo se exprime y se expande de manera nueva para mí, aunque él parece que conoce todos los resortes de mi pequeño cuerpo. Somos amantes.

Reacciona, abre los ojos, arranca mi vestido y mis bragas, gimo de placer cuando llega a lo más recóndito de mí ser, suave y delicadamente firme sus brazos son como arcos, duros, todos los músculos de su cuerpo tensados, afinados en una armoniosa melodía de Eros y Afrodita en un baile insaciable. Le pedí que me lo hiciera.

Está encima de mí, lamiéndome de arriba abajo con la punta rosada de la lengua, poro a poro, in crescendo, humedeciendo mis caderas inéditas , la parte interna de los muslos hasta llegar a la cima de Venus donde juguetea pausadamente con mi sexo abierto a sus plegarias. Mi sexo fresco y reciente.

Me miró profundamente con su sabor a cerveza y su experiencia clavada entre mis piernas, lo tenía sujeto por la nuca apretándolo fuerte contra mis labios. Fuerte, fuerte y húmedo. En ese instante de gozo me pregunto cómo he llegado hasta esta habitación del placer, de la morfina, del sexo.

Mi clítoris es una inmensa bola de energía y luz vibrando al ritmo de su lengua que sube y baja,  llueve, llueve y sus manos acompasadas se deslizan por mis pechos, acariciando mis pezones firmes. Por fin noté su miembro entre mis piernas, cerca, cada vez más cerca, latía en mi regazo, aquel rígido musculo ya era mío, se colaba secretamente en lo profundo. Empezó a mover su cadera de atrás hacia adelante, despacio, delicado, su miembro me penetraba lentamente, arriba y abajo, hacia los lados, sus dedos en mi boca sujetándome, el hilo de sangre del nuevo advenimiento, el olor del instinto primitivo.

Nuestros cuerpos unidos en una ecuación balanceada, el péndulo perfecto, floto con cada nueva embestida, se pone duro, me duele pero no quiero que pare, muerdo su cuello, su barbilla, araño fuerte su espalda, lo tengo dentro de mí y es precioso. Somos amantes, cada segundo brilla en mi retina. Noto como sube el calor, como se mueve adentro, como se hincha, sus embestidas cada vez son más fuertes y yo no quiero que pare, estoy abrazada a su cuerpo mientras lo único que me mantiene en el aire son sus asaltos.

Una súbita reacción me impide pensar, sólo gimo y sigo gimiendo orgiásticamente. Todos los nervios de mi joven ser imantados a su ser adulto, estoy al borde del orgasmo y vibro, libero los fluidos, grito. Él se vacía en mí y yo en él como un alud de nieve en la montaña. Un escalofrió recorre mi espalda, mi nuca, mis piernas tiemblan, y lloro sin dejar ver mis lágrimas.


Él me besa, no habla, permanece callado sumido en un silencio opiáceo, inmóvil, acaricia mi tripa, toca mi sangre, la sangre virgen de la cadera ahora ya adulta, yo miro sus ojos achinados, casi cerrados al mundo. Su corazón camina lento. Somos amantes.


Un relato de Zarain (www.elorgasmotranquilo.blogspot.com)
Ilustrado por: Ivan Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

27 sept. 2010

El Último Tango. ( Historia De Resaca #3)

Ella: levántate y vete.
Mi dice: ¿estás segura?
Ella: creo que sí.
Mi dice: ¿crees?
Ella: bueno… no lo sé… cabrón adorable…
Mi dice: sabes que siempre he sido sincero, en ningún sitio venía escrito que esto tenía que salir bien, y además soy un desastre.
Ella: lo sé, y eso me jode más aun, cabrón, pero no soporto compartirte, levántate y vete, YA!

Me levanté de la cama despacio, su sexo todavía estaba húmedo, regado por la felicidad efímera de los placeres de la carne, yo aun estaba borracho y ella era realmente preciosa, con su peinado francés y su boca de sangre. Dirigí una mirada hacia su escote por última vez, entre las sábanas, donde compartimos largos y buenos ratos. Ella seguía siendo perfecta incluso desde el frío que ahora nos habitaba.

Ella: David, borra mi teléfono, mi correo, quiero olvidarme de ti para siempre, no llames y sobre todo no me escribas, ni escribas esto en ninguna de tus jodidas historias de resaca.
Mi dice: no prometo nada mi niña.
Ella: no me llames así, ya no.

Di una vuelta por la habitación, intenté grabar en mi retina los detalles, las lámparas cubiertas de fulares rojos y verdes, el cenicero abarrotado de hierba, el portátil con la banda sonora de aquellas noches, creo que sonaba Eddie Vedder o tal vez Thom Yorke, no lo recuerdo. Toqué las láminas de Larry Clark con los dedos como si la estuviese acariciando a ella, a ella que me miraba abstraída desde la cama, veía el dolor en su mirada mezclado con el fuego que a pesar de todo aun existía entre nosotros. Me acerqué a la estantería donde yacían alguno de los libros que la preste, Ajmatova, Fromm, y su jodido y amado Dylan Thomas.

Mi dice: el de Mayakovsky te lo regalo… bueno, los demás también, qué carajo.
Ella: no los quiero, llévatelos.
Mi dice: pues regálaselos a alguien, quizá le sirvan más que a mi, más que a ti, quizá otros aprendan algo, quizá tengan más suerte en otro estante, sobre otra balda, en otras vidas, regálalos o préndelos fuego. Tu misma mi niña.


Salí de la habitación, crucé el pasillo. A veces uno se da cuenta de lo que tiene cuando lo pierde, yo me di cuenta en ese pasillo, no necesité más tiempo, fue nuestro último baile, nuestro último tango, ya no había marcha atrás, sólo ese jodido y desesperante escalofrío en la espalda que anunciaba el error.

Abrí la puerta y suavemente baje las escaleras en forma de caracol, estaba de nuevo en la calle, solo, deportado de su vida, condenado al exilio de la madrugada, la luz ya no brillaba roja en la ventana, ella dormía o tal vez lloraba, no lo sé.

Aun era de noche, respire hondo, tenía un enorme y asfixiante nudo en la garganta, en la acera de enfrente unas chicas se besaban en los labios con pasión, el amor se abría paso en otros rostros. Busque un bar donde olvidarla, todavía quedaba noche por delante.


Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)



7 sept. 2010

El Incidente. ( Historia De Resaca #11)

 Por los errores del pasado.

Corría la brisa de verano, un verano diferente, hará unos doce años, casi tanto como un buen whisky de malta. En aquellas nos reuníamos siempre en el mismo garito, sobre la misma barra, caían las horas muertas en “Guinea”, así se llamaba, creo…
Era un lugar de esos donde el verano no entraba ni por asomo, pasaba de largo, allí siempre hacia un calor inhumano, era una sartén y nosotros los frijoles, o mejor aún, los huevos. Era el mismísimo infierno, un día hasta encontré allí a Lucifer tomando algo.

Mi dice: coño Lucifer!!
Lucifer: ey, no tengas prisa por charlar conmigo ahora, créeme, tendremos toda la eternidad para filosofar, pero todavía no ha llegado tu momento. (Risas, suyas, por supuesto)

En definitiva Guinea era un sitio pequeño, estrecho, mugriento, donde sudábamos como cerdos mal olientes y bailábamos rock de manera convulsa  y descerebrada, pocas chicas pasaban por allí, pocas valientes, así que nos declarábamos nuestro amor heterosexual cada noche, era un pequeño ritual, un poco de pogo y puñetazos en el costado y los riñones, puñetazos mientras bebías, mientras pedias, mientras mirabas la hora, mientras salías fuera a coger aire y mirabas a las niñas pasar con su minifalda entrando con descaro en el pafeto de al lado, e ignorándote.

Recuerdo caer en el suelo de ese bar medio muerto decenas de veces, era un ring de boxeo, y era nuestra historia y así la hicimos, a base de alcohol y puños, un chupito era un te quiero y un puñetazo en las costillas un beso, a veces había incluso morreos en forma de patada voladora,  nos dábamos hostias a reventar. Vi a un amigo ebrio partir azulejos con el codo, vi a otro apagarse ardientes cigarrillos en el brazo, (¿o era el mismo?), a otro partirse la camisa como Camarón y a otro partir camisas que no eran suyas y salir corriendo para al rato volver y recibir besos y morreos y te quieros a mansalva, pero eh, desde el cariño.

Eran buenos tiempos, el amor y la locura reinaban sobre nuestras almas, cuando despertaba y veía los moraos pensaba “cuanto me han querido anoche, que suerte tengo, que buenos colegas”.

Los servicios del antro ni que decir tiene, siempre ocupados, pero no por vejigas a punto de estallar, más bien narices a punto de estallar, consumíamos de todo y todo nos consumía poco a poco, a unos más que a otros, yo nunca fui de drogas duras, llamarme clásico, lo mío con el alcohol fue amor a primera vista y punto, si, probé las drogas como todos, pero a mí lo que de verdad me sedujo para siempre fueron los vapores etílicos, otra historia de amor de las que matan. Por aquellas era capaz de tumbar bebiendo a un rinoceronte o un elefante,  daba igual, besaban la lona del ring si o si.

Pero volvamos al garito y al incidente y dejémonos de nostalgias y ñoñerías.

Esa noche estaba con mi compadre Antuan, Antuan era y es mi amigo de toda la vida, un chico de buena casta, un tío de corazón noble, inteligente y guapo a rabiar, pero ya sabes, cuando uno inicia un camino como el que nosotros comenzamos, un día se es el Dr. Jekyll y al otro Mr. Hyde. Si la mayoría estábamos perdidos, él  andaba mas perdido que nadie.

Esa noche Antuan y yo bebíamos apoyados en esa magnífica barra, sin prisa pero sin pausa, whisky tras whisky la madrugada se iba hablando de nada. Estando alli se nos acerco un tipo algo mayor que nosotros, imberbe, pelo corto, polito de rayas, era francés, bueno, solo al principio.

Francés: alo chicos! ¿Como va? ¿Unos chupitos?
Mi dice: claro hombre (palmadita en la espalda)
Antuan: ¿de dónde eres tío?¿francés?(palmadita en la espalda)
Francés: no!!!  Nada de eso, soy Bretón, B R E T O N ¡!
Antuan: vale tío, relájate, pues Bretón, qué más da.
Francés: no es igual, los bretones no somos franceses!

El caso es que el Francés-Bretón nos invito a unos chupitos de lo que él bebía, ese bretón era muy raro, mezclaba Tequila y Cuantro y otro licor hortera que evidentemente no recuerdo, era un chupito potente y dulce, cayeron tres o cuatro por barba, y claro, la noche se fue animando y el Francés-Bretón soltando y envalentonando.

Francés-Bretón: los bretones bebemos más que nadie, ningún francés ni español bebe más!!
Mi dice: ok amigo lo que tu digas
Francés-Bretón: LOS BRETONES BEBEMOS MAS QUE NADIE, NINGÚN FRANCÉS NI ESPAÑOL BEBE MÁS!!

El Bretón seguía triunfante y parlante, ahora nos tocaba invitar a nosotros, ya sabéis, igualdad libertad y fraternidad, pero ups, hacia ya rato que estábamos a puerta cerrada y con la luz dada, así que no nos dejaron pedir más en el garito, nos agachamos pasamos la verja y salimos a la calle, bajo la luz de neón vi que íbamos bastante cargados, pero el Bretón quería mas…

Francés-Bretón: los bretones bebemos más que nadie, ningún francés ni español bebe más!
Me debéis unos chupitos!! Me debéis unos chupitos!!

El Bretón me tenía un poco harto con tanto grito y tanto yo más y yo más y yo más, y entonces mi colega Antuan hilo fino, pensó. Ese verano Antuan regentaba el bar del camping de ese pueblo de costa donde estábamos, el camping estaba a 5km en coche del pueblo, pero no era un problema, Antuan tenía carro, un viejo Corsa dos puertas. Todo arreglado.

Antuan: ¿Bretón?¿ quieres esos chupitos? pues vamos!

El Bretón no sabía donde se metía, estaba entrando de lleno en las fauces del lobo, se iba a jugar el titulo mundial de los pesos pesados con dos pesos muy pesados y muy en forma. Fuimos al coche, el Bretón desconfiaba, no quería subir, le convencimos dejando que se sentase delante, el coche era un dos puertas y no quería ir detrás, no me preguntéis porque. Tras un breve trayecto llegamos al camping que estaba situado en la ladera de la montaña, dejamos el coche abajo y subimos la cuesta de la ladera andando hasta el bar, Antuan saco las llaves y abrió el garito, serian las 5 de la mañana y a partir de ahí todo sucedió muy rápido.

Mi amigo se puso tras la barra, le explicamos al Francés-Bretón que nuestra bebida típica era la Cazalla, una bebida blanca de color trasparente , anís seco aderezado con algo de veneno y que se bebe con agua, también trasparente.  Siempre he pensado que la Cazalla lleva un ingrediente secreto, por qué chico ese brebaje te machaca el alma y te pone a volar como el mejor acido de doble gota. Y con la que ya llevábamos los tres lo que quedaba de noche solo podía ser o fabuloso o desastroso.


Antuan saco una botella y empezó a servir, uno, dos, tres, cuatro, cinco, chupitos, el Bretón mantenía el tipo, seguía farfullando lo mismo, LOS BRETONES BEBEMOS MAS QUE NADIE!!,  Seis, siete, ocho cazallas, el Bretón empezaba a flojear, seguía vacilando pero ya apenas se le entendía, los asaltos iban cayendo, sus piernas no bailaban igual, era Foreman pereciendo ante el clan de los Ali, sus ojos comenzaban a balancearse de lado a lado, de arriba abajo, en blanco, pero seguía farfullando, no callaba, nosotros tampoco andábamos muy allá, pero jugábamos en casa y en algún que otro chupito Antuan solo llenaba nuestros vasos de agua trasparente. Nueve, diez, once, k.o. técnico, el  Bretón se desploma sobre la barra, vomita a ráfagas, vuelve a echarla, logramos sacarlo fuera entre Antuan y yo, de los hombros, como a los toreros mal heridos, como al boxeador que ha caído en el último asalto. El Bretón ya no farfulla, por fin ha callado, se golpea en la cabeza contra la verja mientras le bajamos arrastras por la cuesta y lo tumbamos boca abajo sobre la arena. Antuan miro su bolsillo, cogió su cartera, nueva, de marca, si, era Bretón y con dinero, Antuan metió la mano saco unos billetes y volvió a meter delicadamente la cartera en su bolsillo. Lo dejamos allí, respiraba, tenia pulso y estaba a 5 km de todo y de nada, herido y convulso como el perro ladrador que era y que no supo morder.

Montamos en el Corsa y nos largamos, yo miraba al Francés-Bretón por el retrovisor mientras nos alejábamos y pensaba en su duro despertar, en su resaca brutal y en su caminata hasta la urbe, pobre alma en pena, pobres almas en pena, no éramos hombres por aquellas y aun dudo que ahora seamos algo más que niños jugando a ser adultos.


Mi dice: Antuan, habrá que ir algún día a la Bretaña.
Antuan: por supuesto.















Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

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22 jun. 2010

Lo Único Que Importa. ( Historia De Resaca #1)

A quien pueda interesar.

Es domingo en madrugada. Hoy he decidido parar, llevo unos seis días seguidos de borrachera y resaca y borrachera y resaca, Heineken me ha hecho cliente V.I.P. y Mahou me ha regalado un par de toallas de playa, que lujo.

Pero hoy cuando la crisis global nos azota con más fuerza que nunca, cuando nuestro querido presidente y su opositor siguen demostrando su ineptitud, hoy, en medio de la decadencia habitual, he decidido llamar a las puertas del cielo, aterrizar en la buhardilla, sentarme en el suelo junto a la ventana con sus barrotes y su coraza y escribir en esta sucia página en blanco que me mira y me dispara.

Busco en mi memoria alguna aventura, alguna jodida e insulsa historia de resaca que contarte, un trocito de mis días y de mis noches que compartir contigo, pero me digo “estas pajas mentales no le interesan, son solo palabras que llenan un tiempo vacio de ti, mi tiempo vacio de ti”.


Y la noche avanza.


Tengo en la mano un rioja peleón cosecha de antes de ayer, que me raspa esta garganta rota por los excesos y me recuerda justamente todo lo que no quiero recordar, raspa en la herida con la que tú y yo cargamos.


Y en esta noche donde me alimento de vino la euphoria no llega, solo llega el silencio con tu latido, y mientras lo saboreo pienso en las mujeres que han pasado, en todas las carreteras recorridas que murieron en carreteras cortadas, en sus recovecos, manías, en todas las almas descosidas, en cada lugar transitado por nuestra risa. Pienso en cada momento a tu lado y en las palabras más sinceras y más puras que jamás te he dicho.


Estoy emborrachándome de ti mientras sorbo de la copa rota otro trago y escucho el centellear de las estrellas. Esa que ves ahí, la que más brilla, eres tú en lo alto del cielo, porque tú eres la sonrisa que me guía, la cruz del tres en raya, mi última parada. 

En esta historia de resaca no hay diálogos, no hay “mi dice”, ni Gretas, ni morenas, ni finales sobre la arena, ni porteros cabrones, ni niños bien. En esta historia solo estamos tú y yo, por que el azar con su tirada de dados así lo ha querido.

Lanzo una mirada a la calle deshabitada, al hotel de enfrente que apaga sus vidas y sus luces.
Suena Dylan en lo profundo, son casi las cuatro de la mañana, la noche avanza. Llevo dos botellas de vino en el pecho y creo que por fin llega el sueño con tu recuerdo que se extiende sobre la palma abierta de mi mano.

Y amigo mío, antes de que el sueño me venza, y si este caótico desorden de palabras te ha interesado, permíteme un consejo; nunca jamás olvides, como olvide yo durante un tiempo, que cuando la noche cae, lo único que importa es ella.



Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

 

17 jun. 2010

EL Diablo Tiene A Mi Mujer (Historia De Una Resaca #10)

Lo encendió con la pausa y la quietud que da el bagaje nocturno, sus largos y finos dedos agarraban el pitillo con el arte propio de la “Garbo”, ella estaba detrás de la barra como una amazona guerrera. Exhaló el humo del tabaco a través de sus labios, tomo la copa y vacio su vodka.

El tiempo pasaba lento en ese bar.


Tenía el pelo rojo y ondulado como la bandera rusa, la piel blanca y los ojos mas azules que ha contemplado el universo conocido, un acento del este que liquidaba, y por dios, las piernas más bellas de Euroasia. No llevaba mucho tiempo trabajando en aquel bar, todavía no estaba contaminada por la oscura energía de esta ciudad sumergida en la niebla, y eso se notaba. Ella deslumbraba. Ella hacia pequeño el infinito.


Yo por aquellas seguía en la cruzada de la noche, el trabajo escaseaba y el tiempo sobraba. Simplemente esperaba que los días pasasen y se llevasen lo que se tenían que llevar, andaba perdido y desmejorado, no ha cambiado mucho la cosa desde entonces…

Estaba solo, al otro lado de la barra viendo caer la aguja del reloj con su tic-tac eterno, viendo caer la tristeza dentro del vaso, pero amigo, mirándola a ella el dolor se esfumaba en cada trago, era morfina para la herida más dura.

Cruzamos la mirada furtivamente un par de veces, entre bambalinas, discretos, mientras pasaban las horas y la luz del bar moría. Skip James cantaba que “El diablo tenía a su mujer”, que ironía, esa noche el diablo era una mujer y yo quería tenerla.


A eso de las tres de la madrugada mientras el humo dibujaba estrellas sobre el ventilador, ella exclamo -¡vamos!, ¡todos fuera!,! no hay nada que ver aquí ya!- los corderitos del bar salieron a trompicones entre risas gritos y quejas. Yo no.


Me quede sentado y pregunte “ ¿me sirves otra?”, ella dio la vuelta, abrió una cámara, y sirvió.


Greta: te la sirvo, pero solo si me acompañas con mi vodka.

Mi dice: ni lo dudes.
Greta: te he visto antes, el chico de las 1906, llevas muchas y no estás borracho, pareces ruso, preocupante.
Mi dice: yo también te he visto, la chica del vodka, llevas muchos y no estás borracha, más preocupante aun.

El disco salto de golpe, se acerco al equipo y puso Coltrane, bajo las luces y cerró la puerta, movió su cuerpo junto al mío, eso sí, en la esquina de la barra, marcando distancia; tu borracho. Yo camarera. Aquí mando yo, baby.


Greta: ¿que te trae por aquí?

Mi dice: imagino que lo mismo que al resto, ¿y a ti?, eres rusa, ¿verdad?, un poquito lejos.
Greta: de Georgia, soy de Georgia que no es lo mismo.
Mi dice: perdón chica de Georgia, no pretendía ofender.
Greta: ofendiste, ahora tendrás que hacer algo para arreglarlo señor 1906.
Mi dice: ok, pida usted por esa boca señorita.
Greta: fácil, bésame.

La bese, la bese sobre la barra, sobre las cámaras, en el almacén, derretimos el hielo de la estepa rusa encima de las mesas, bajo de las sillas, sobre el suelo frio que al final no era tan frio, desgaste mis rodillas contra aquel parquet resquebrajado a ritmo de blues, dejamos las diferencias Hispano-Georgianas a un lado, tu Eristoff, yo Mahou, tu stroganofff, yo paella.


El disco volvió a saltar, me levante y lo cambie, pensé que era un buen momento para servirme otra cerveza, ella seguía en el suelo sobre la alfombra encendiendo un pitillo, pero algo era distinto, Greta lloraba.


Mi dice: Greta, niña, ¿Por qué lloras?
Greta: no lo sé.

Lie un cigarrillo tumbado a su lado, miramos el ventilador girar sobre nuestras cabezas una y otra vez, me abrazo y siguió llorando con una emoción indescriptible sobre mi pecho. Fumamos, bebimos, apenas hablamos, Miles Davis sonaba en el garito y Greta lloraba de nuevo.

Al cabo de un mes y sin previo aviso la chica de las piernas eternas dejo de estar al otro lado de la barra, en su lugar yacía un camarero poco agraciado, lo llame.

Mi dice: hola, ¿no está Greta por aquí?
Camarero: no, ¿eres David?
Mi dice: si, soy yo.
Camarero: tengo algo para ti.

El camarero me pasó un sobre blanco, lo abrí rápido, muy rápido, había una nota que decía; “Mi hermano ha muerto en un atentado de los rusos, he salido del país sin billete de vuelta, bébete una 1906 en mi nombre y un vodka a la salud de los dos. Creo que te quise.”

Pedí una 1906 y la vacié de trago, y después otra y otra y otra y luego una larga amarga e interminable serie de vodkas secos a la salud de Greta y de los lobos solitarios y de las estepas georgianas y de Skip James. Me toque las quemaduras de las rodillas y recordé el olor a vida de sus cigarros, el aroma a pájaro libre que habitaba en su llanto.

Que irónico, esa noche y el resto de las cien noches que la espere, quien termino llorando fui yo. El diablo, tenia de nuevo a mi mujer.



Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

10 jun. 2010

El Mejor Pitcher Del Mundo (Historia De Una Resaca #9)

Cuatro de la tarde. Cuarenta grados. Un calor abrasador. Me resguardaba del sol tumbado en el césped bajo la sombra de una palmera y escondía mi rostro en el sombrero de paja regalo de mi amigo Pol.

Iba por el quinto tercio de cerveza y me llevaba unas horas sacándole formas a las nubes, lo sé, es un juego estúpido pero cuando el calor y la cerveza aprietan las estupideces resplandecen.

En el preciso momento en el que estaba dibujando botellas en el cielo, me empezó a invadir un fuerte olor a mar, pero a mar profundo, a mar cerrado, a océano, no a este mediterráneo babosón que tenia a escasos metros.

Alcé la vista y observé como una multitud de gente de camisas horteras se arremolinaba en la orilla. Me pudo la curiosidad, levante mi tostado culo de ese minúsculo trozo de hierba y caminé hacia allí, cada paso por la arena era como pisar la lava de un volcán, una hoguera de San Juan eterna. Mientras caminaba pensé que quizá lo de la orilla sería un ahogado, o mejor aún, una muchacha a la que las olas le habían jugado una mala pasada con el bikini, o una sirena encantada, o vete tú a saber qué.

Por fin llegué, fui apartando tíos mazados, abuelos, tumbonas, críos, balones, castillos de arena, palas… el olor a mar podrido era cada vez más y más intenso, hasta que lo vi.
No era posible, no daba crédito, alguien debía de haber echado acido en mi cerveza o algo así, eso no podía estar pasando en mi playa, en el mediterráneo, ¡estamos todos locos!.
Pero allí estaba, firme, enorme, grande como ella sola, diría que unas 50 toneladas y unos 20 metros de largura, eclipsaba el sol, lo tapaba todo, una negra y jodidamente grande ballena jorobada.

¿Qué carajo haces tú aquí? la pregunte en voz alta, como era de esperar no respondió, permanecía quieta con la cabeza sobre la orilla y la cola cara al mar, los ojos cerrados como persianas, e inmóvil, inerte hasta decir basta. Nadie sabía si la jorobada estaba viva o muerta, un viejo se acerco a mí, y allí estábamos los dos, un paso por delante del resto del gentío, ocupando la misma base en el campo de juego, frente al ojo izquierdo del animal, codo con codo.

El viejo golpeo dos veces con su bastón en las branquias de la ballena como quien golpea a un saco, y de pronto la ballena abrió el ojo, estaba viva y bien viva, fijo su vista en el anciano, lo miro, y lentamente giro la cola y lo bateo como el mejor pitcher del mundo batea a una pelota, elevando al viejo por el aire, situándolo en el punto justo de ebullición para su boca, AMMM, se lo trago de un bocado, sin masticarlo, con sombrero y bastón y baraja de cartas y puro y todos los huesos y los músculos de su ser, se lo comió como a una anchoa del cantábrico, no corrió ni dos bases.

Un gran OH! invadió la playa, estallaron infartos, se cortaron los cortes de digestión, lloraron las almejas, y de nuevo, el silencio.


Tras un mínimo lapsus de tiempo la ballena volvió a levantar el ojo, lo clavo en mí, en mi inmovilidad, en mi tembleque, yo miré dentro de ese gigantesco cuenco de venas, esperaba ver al viejo asomarse por el iris o romper el cristalino para escapar. Pero nada, ese ojo con sus venas rojas tan grandes como mis brazos era el espejo de la bruja del cuento que ahora reflejaba mi muerte, sería el siguiente en salir a jugar, en ser bateado aliñado y tragado, el siguiente “Home Run” de la tarde en el estadio, me sentí Jonás en el interior de la ballena, prometí a Jesús a Mahoma a Buda y a Moisés que predicaría en el desierto, que sería eternamente célibe, que no bebería toda la cerveza que aun me quedaba por beber, y que no volvería a pensar nunca más en Natalie Portman.

Cuando ya daba la vida por perdida, la ballena con el impulso de una ola giró sobre sí misma y se adentro en el mar, se fue como vino, de la nada y por la nada. Respire hondo, deje a la multitud y me acerque raudo y veloz al chiringo, mi pulso necesitaba un trago.

Mi dice: niña, ponme un tequila.
Camarera: que pasaba ahí David?
Mi dice: nada, una ballena con espíritu de pitcher que pasaba por aquí a batear.
Camarera: jajajaja estás loco tío, cada día más.
Mi dice: quizá mi niña, pero nunca, nunca juegues al béisbol con el mejor pitcher del mundo.



Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

30 may. 2010

La Noche De Que Te Hable ( Historia de Una Resaca #8)

Llegamos al final, estábamos allí contemplando el amanecer, tumbados sobre la arena charlando del bien y del mal, estábamos un paso mas allá de las estrellas con toda la energía del verano recalando sobre nuestras cabezas bañadas en vodka y cerveza.

La madrugada moría con sus gentes, colgados de última hora baboseando, borrachos tirados en las hamacas, farloperos y demás fauna común mediterránea, cucarachas enojadas que huían de la luz que se acercaba por las rendijas del mar.


Tú me cogiste de la mano, dijiste “quédate y deja que el sol nos ilumine, no tengas miedo”.


Y no lo tuve, no solté tu mano en horas, dejamos de hablar, nos invadió el silencio,

nuestras retinas se desprendieron con los primeros rayos del sol, quedamos ciegos mudos e iluminados, y sentí tu aroma embriagador, tu pulso relajado. Entonces tome tus labios perfectos y los hice míos como nunca antes nadie había hecho suyos unos labios.

Se paró el tiempo, murieron las penas y los ancianos de la mañana con sus sombrillas de primera línea lloraban lágrimas de felicidad cuando decidiste lanzarte al agua desnuda.

Decenas de marcapasos acompasados y frenéticos sonando al unisonó batiendo palmas, Neptuno dando largas a Medusa, peces araña suicidándose en manada, olas de blanco placer estallando en pedazos contra tu cuerpo como huracanes de sexo.

Creí morir en tu belleza. La luna, indefensa, se oculto ante el eclipse de tu cuerpo bañado por el mar. Eras el quilate de oro más puro y brillante, la llave del fondo del mar, la sirena en el brazo del bucanero.


El mediodía nos tomo desprevenidos y la tarde llego de nuevo a ritmo de mojito, sobre las tumbonas perecían nuestros cuerpos resacosos que se venían arriba y abajo, fuera de control.


Te dije, “eres mi vida morena”, y me miraste y enmudeciste y de nuevo cayeron las estrellas, y ahí seguíamos, 24 horas después de conocernos tomando otra vez la noche, con tu pelo negro recostado en mis rodillas, y sobre tu vestido blanco mis caricias como nunca antes nadie había acariciado.

 

Bebimos y bailamos y morimos de éxtasis entre los cantos de sirena de la noche.

Morena: antes de que amanezca me marchare para siempre.

Mi dice: no es verdad.
Morena: estate tranquilo, un día recordaras este momento y dirás que viste el amor y que cataste la pura belleza.
Mi dice: no te creo, bailemos de nuevo princesa.

Entre el tumulto del chiringo, la falta de sueño y el alcohol de mi cabeza, se marcho para siempre, se borro, se deshizo, me dejo de nuevo sumergido en la noche, ardiendo en la hoguera.

Mi dice: aquella noche Jimmy, cayó mi estrella y no tuve la valentía de cogerla.

Jimmy: ¿abro otra botella David?
Mi dice: abre otra botella Jimmy, abre otra botella.


Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

El Niño Bien ( Historia De Una Resaca #7)

Era una noche como cualquier otra noche, salí de la buhardilla y fui recorriendo los bares, primer bar, segundo bar, tercer bar, birra a birra la noche se iba adentrando en esa franja en la que suceden las cosas.

Estaba solo, sentado en un taburete roído apoyado en la barra con mi cerveza de la mano, a veces pienso que ese vidrio es como tener un sable de samurái o un escudo protector, nadie te puede tocar, es un cold del cuarenta y cinco cargado y apunto de disparar, es el arco de Robin de Locksley robando al rico.


Escuche golpear la puerta del tugurio, coincidió con un silencio en la música, algo pasaba en el equipo y la niña de la barra no se aclaraba, habría echado un cable, pero quizá la niña mona interpretase algo que no era, y bastante tenía con ser un borracho como para encima ser un pesado.


Entro el dueño del bar, un chico joven, pelo engominado último modelo, camisa de botones perfectamente planchada y abrochada hasta los topes, encima un polo, olor a colonia de niño bien, un aroma a seguridad y prepotencia que asqueaba.



Niño bien: estas aquí melenudo, ¿cuanto tiempo?, tienes la autentica estampa del típico borracho, jajaja.

Mi dice: lo miro de arriba abajo, sonrió con cara de lerdo y no digo nada.
Niño bien: ¿que tal va la banda esa?, hacéis algo, veniros un día a tocar aquí, jajaja.
Mi dice: no tienes dinero para pagarnos tío, pero puedes seguir intentándolo.
Niño bien: se acerca y me escupe en el oído, “no me gustas”.
Mi dice: tu a mi tampoco, hueles muy bien, de verdad, pero me van más las chicas.
Niño bien: ¿pero a que juegas? estas en mi puto local y encima me vacilas, ándate con ojo,
estoy cansado de tu sonrisita y de tu pinta de surfero, a ver si maduras crio.

Se hizo el silencio, escuche el descosido de mi tripa, la mirada compasiva de la pareja de al lado, note mi esperpento, me dio igual, continúe bebiendo.


La chica mona seguía trabajando en el equipo, al otro lado de la barra estaba Charlie, Charlie era esa clase de gente buena a la que la vida le ha dado tantos mazazos que tiene la tristeza enquistada, no habla mucho y bebe todo lo que no habla, es lo que yo llamo una incógnita: persona que debido a los golpes de yunque que la vida le ha dado, no ha podido desarrollar todo su potencial y se ha quedado magullado a un cuarto de camino de todo. Me levanto de mi asiento roído y me acerco a él.


Mi dice: Charlie viejo, ¿que tal va?

Charlie: bien tío, tirando, sigo trabajando en la obra, no me quejo.
Mi dice: ummm y que tal va esa espalda, la última vez que hablamos andabas tocado.
Charlie: renqueante, cuando hace frio… me toca la moral….
Mi dice: cuídate Charlie cuídate, no quiero que cause baja el único tipo listo de este bar.

Durante esos minutos de conversación con Charlie, había entrado Mireia, era la camarera del bar de al lado, la conocía poco, de vista y de algún cruce de palabras, alguna tarde pase por su bar y pare un rato, tenían una terraza soleada y cerveza barata, sin más.


Mireia estaba hablando con el niño bien, en los ojos del niño bien brillaba la lascivia, era repugnante, su sombra le delataba, estaba a punto de asaltarla de esa forma tan repelente en la que los niños de camisa rosa asaltan a las niñas, al más puro estilo “cortejo canino”, se ponen detrás, dan vueltas y vueltas alrededor de su presa, la rozan, la vuelven a rozar, y miran con cara de Bogart justo antes de lanzar el ataque final que consiste en invitarla a una copa con el único y deshonroso propósito de que la muchacha baje la guardia, o lo que es peor, pierda del todo el control, realmente lastimoso.


En este caso, el niño bien jugaba con ventaja, era su bar, su pequeña selva acotada, era el depredador más alto de la cadena alimenticia, el Messi y el Ronaldo de la cancha, además se conocían, lo tenía hecho, pero… a diferencia de él, yo no tenía nada que perder. Así que no dude, fui directo hacia Mireia.


Mi dice: hola (intento esbozar mi mejor sonrisa y camuflar mi ebriedad)

Mireia: hola (sonríe).
Mi dice: ¿que hace aquí la niña que me sirve las mejores cervezas y los mejores mojitos de la ciudad?
Mireia: jajaja vaya frasecita…. pues escape pronto del bar y venia a tomar una o dos…
Niño bien: ¿conoces a este? (ni que decir tiene su tono de desprecio).
Mireia: bueno… jajaja, si, se puede decir que sí.
Mi dice: ya lo oíste tío, casi íntimos.
Niño bien: Mireia, ten cuidado con este…

Note como la rabia y la incertidumbre recorrían el cuerpo del niño bien, su gomina se estaba deshaciendo, su camisa arrugando, estaba empezando a oler la inseguridad, no daba crédito a que un tipo como yo pudiera estar de risas con Mireia y menos en su pequeño zoológico, era el Alcorcón F.C. venciendo.



Estuvimos hablando largo y tendido, nos reímos mucho, había una extraña sensación de familiaridad entre los dos, realmente parecía que nos conocíamos de toda la vida, hablábamos y hablabamos y hablabamos y la gomina del niño caía y seguíamos hablando y la camisa del niño sudaba y se pegaba y Mireia se apoyaba sobre mí y yo sobre ella y el fiero niño canino empezaba a ser chiguagua y empezaba a notar el aroma del miedo sobre su linda cara recién afeitada.


Mi cold del cuarenta y cinco le estaba dejando tocado, era Jessy James incendiando la banca, Billy el niño disparando a la diana, y lo mejor de todo es que él me servía una a una las balas con las que le estaba derrotando.

El momento mágico llego cuando después de pagar lo nuestro, Mireia y yo marchamos juntos, la cara del pibe era un poema, era como unos náuticos llenos de barro, como unos pantalones chinos manchados de hierba, como unos calcetines de ejecutivo hechos de esparto. Charlie al otro lado brindaba en silencio por mí, y yo por él y por su espalda magullada.

Mireia era una niña increíble y nada más, simplemente bailamos y reímos hasta el amanecer recostados el uno en el otro sobre las escaleras de la catedral.


El niño bien siguió su curso, poniéndose polos encima de camisas, toda una metáfora…



Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

Jim (Historia De Una Resaca #6)

Estaba sentado en la orilla echando un trago, había sido un día duro, demasiado estrés, necesitaba uno o dos sorbos para relajar, el trabajo, aunque sea a distancia quema, y ese día el móvil no dejo de sonar, casi lo estampo contra el muro del paseo.
Había quedado con Jimmy para beber reír y olvidar, por ese escrupuloso e inalterable orden, pero el cabrón siempre llegaba tarde, no sé como lo hacía, además no se excusaba, daba igual, él llegaba cuando llegaba y punto, no había más.

Seguí bebiendo, expandiendo mi mente en el horizonte, tenía el mar a unos metros y no se estaba nada mal, era ese tipo de soledad escogida que gusta y engancha.


Absorto en mi nada llego Jimmy, venia borracho perdido, se tiro a mi lado y empezó a reír, entramos directamente en fase dos, reímos y reímos, yo no sabía de qué ostias nos descojonábamos pero… que mas daba, risoterapia o algo así lo llaman, ¿no?


Jimmy: ajajajaj jajajajaja.

Mi dice: ajajajjajajajajaja.
Jimmy: ajajajaj jajajajaja.
Mi dice: pero Jimmy, ¿que pasa?
Jimmy: ajajajaj jajajajaja.
Mi dice: ajajajaja jajajjajajaa.
Jimmy: ha vuelto.
Mi dice: ¿quien ha vuelto?
Jimmy: ella.

Se jodieron las risas.


Jimmy no solía hablar mucho, era un tipo listo pero hiperactivo, no focalizaba, siempre estaba disperso, tu le decías algo y el simplemente estaba, pero esa noche hablo, dijo ella, clara y nítidamente ella, y ella solo podía ser su primer y único love.





Mi dice: no la iras a ver Jim.
Jimmy: ya la he visto.
Mi dice: que! ¿porque?.
Jimmy: tenía que hacerlo.


Se levanto, me miro a los ojos con pena profunda, enfoco como nunca, elevo su corazón a la mirada, me clavo. De esa historia hacia más de 8 años pero Jim nunca la olvido, él trabajaba en el chiringuito recogiendo vasos, ella vino a pasar 15 días a la playa y se quedo dos años, eran felices, nunca vi a Jimmy así, de repente un día, todo voló, se fue, lo dejo sumido en la inopia.


Mi dice: Jimmy, ¿que la dijiste?

Jimmy: la pregunte por qué.
Mi dice: ¿y?
Jimmy: dice que se canso, que necesitaba algo más…
Mi dice: ¿y lo encontró?
Jimmy: se ve que si, esta con un tipo, tienen un niño, seguro que dinero, no es un tirado.
Mi dice: ven aquí tirao.



Lo cogí del hombro y nos volcamos en la arena mirando al cielo, al millón de estrellas que nos contemplaban, le dije que esperase, que alguna noche caería su estrella, y el, desde su barra estaría allí para cogerla, en el mejor sitio donde se puede estar, tirado en la frontera del cielo y de la tierra.


Al rato se levanto y se fue, mis palabras lo dejaron igual, pero él ya no era el mismo, apure el último tercio y la dormí en la arena.


Hay noches en que las cosas cambian, y si no cambian las cosas, cambia uno.

 

Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/
Ilustrado por: Ivan De Hojas ( http://astrogorestudio.wordpress.com/)

La Chica Pin-Up (Historia De Una Resaca #5)

Aquella noche todo empezó de la mejor manera posible, sin tregua, ritmo ritmo y mas ritmo, caían los tercios de cerveza uno tras otro, chupitos, juegos imbéciles y todo lo demás, que contaros… las canciones repetidas sonando una tras otra, el movimiento agitado de caderas en la disco, las muchachas y muchachos empapados en vino y sudor.

Ella se encontraba al otro lado de la pista, preciosa, iluminándolo todo con sus ojos, con un vestido turquesa que cortaba el aliento, su escote húmedo, su falda corta, su media rota, lo tenía todo chico, el universo entero habitaba entre su pelo, estaba hipnotizado, y de pronto, aturdido y abrumado, en un momento mágico el azar actuó, nuestras miradas coincidieron y se clavaron como pisadas en la nieve más virgen.


Estábamos jugando a adivinarnos.


Sentí el impulso vital y etílico de acercarme, pero no es mi estilo, y que demonios, ella era demasiado preciosa para un tirado como yo, así que me raje, simplemente hui.


Era mitad de noche y mi volumen de alcohol en sangre indecente, estaba ciego, subí las escaleras de la sala con nombre de dios griego y fui andando de lado a lado, llegue a la plaza y recosté toda mi ebriedad sobre la puerta de la iglesia, poco a poco me fui deslizando hasta tocar el suelo, y allí tumbado más ancho que largo mire al cielo y empecé a rezar, ore a los dioses, a Cupido, a la O.N.C.E., al Samur, a la B12, a “Lo que necesitas es amor”, a “Sorpresa sorpresa”, a Jesús Puente y a Paco Lobaton, y allí, en mitad de la nada, ocurrió el milagro, ella, apareció.


Ella: Te estaba mirando en la pista, ¿Estas tan ciego?, ¿no lo viste?, de repente volví y ya no estabas.

Mi dice: Tuve miedo… creo que nací para mirarte niña, eso asusta a cualquiera.
Ella: Mírale que rico!, tuvo miedo, m i e d o! ¿Ahora tienes miedo?
Mi dice: ¿La verdad?, ahora estoy en las puertas del cielo, (ella ríe). ¿Cuál es tu nombre?
Ella: No, nombres no, mejor no, nada de nombres, eso no importa, esta noche tú serás el diablo de la iglesia y yo…. la chica pin-up, ¿te parece?

No tuve tiempo de responder, ella cogió mi mano y la subió lentamente por su muslo, evitando el vestido llegue a su cadera, a la tierra prometida, abrí los mares y desate las siete plagas, se estremecía, la susurre al oído que me mordiera y enroscamos nuestras lenguas en un beso de fuego que ilumino a todos los santos del retablo, la iglesia ardía, San Pablo brillaba y Judas reía, fuimos Dante descendiendo a los infiernos, mordimos locamente la manzana prohibida.

El balanceo era cada vez más intenso, más directo, ella metió la mano en mi bragueta mientras yo subía su vestido, la puse encima, toque sus pechos despacio, con la yema de los dedos, como quien mece a un niño recién nacido, la sujete fuerte por la espalda y pecamos hasta subir al cielo, hasta hacer tronar las trompetas de babilonia, un coro celestial endemoniado.



Nunca volví a verla, ella no era de allí, pertenecía a las estrellas.

 

Nunca volviste chica pin-up, y este diablo de iglesia te sigue esperando.
 


Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)

29 may. 2010

El Portero Cabrón (Historia De Una Resaca #4)

Esta historia empieza en la puerta de una discoteca, iba con Jimmy, Jimmy tenía el pelo sucio y largo, la cara grasa, el pantalón tenia mas agujeros que vaquero, vestía como vestimos los tirados, pero era fuerte, pequeñito pero fuerte, real y extrañamente fuerte.

Veníamos de una fiesta en un piso, sabes… la típica fiesta con mucho alcohol y poco lerele, con mil habitaciones vacías desperdiciadas… poco o nada de sexo, pero en fin, a lo que iba, llegamos a la puerta de la discoteca mas fashion week de toda la city, y claro, allí, como un titán, como un Ciclope de un solo ojo, se erguía ante nosotros la mirada desafiante de “EL PORTERO CABRÓN”.


Si Jimmy era fuerte, muchacho aquello no era normal, gigantismo o algo así tendría el tipo, y claro, niñas monas, chicos feos pero con Money, y Jimmy y yo allí parados como dos extraños granos en aquella puerta que el toro vigilaba, esos dos metros de acera eran su vida, su territorio, su jurisdicción, su tesoro.



Portero: 30 euros

Mi dice: 30? amigo, las niñas de delante han entrado gratis.
Portero: frunce el ceño (su ceño era como un yugo, os lo aseguro), 30 euros y quítate la gorra.
Mi dice: pero a ver amigo, los niños estos han pagado 10, y mi amigo mi gorra y yo tenemos más clase.

El portero da un paso hacia mí, quita la cuerdita roja que nos separa, mi linea de flotacion esta tocada y hundida, mi pequeña talanquera rota,tenía al toro delante de mí…


Portero: ya son 40 euros y como sigas preguntando tendremos un problema.

Mi dice: ok amigo, queda claro, pero es que si te a ti doy a ti 40, no tendré nada que darle a tu madre después.

ERROR (fruto del exceso de alcohol de la fiesta de las habitaciones vacías.)


PLAFFF, primer bofetón PLAFF segundo bofetón, PLAFF patada en la rodilla, PUMM mi jeta besa el suelo y entonces… aparece mi salvador, apareció Jimmy.


Se me olvido mencionaros que Jimmy, además de fuerte, fue campeón de full kontact en sus años mozos y que aunque algo bajito, repartía como nadie, allí se lio la de Waterloo.


Vi venir a Jimmy como una locomotora, como un trozo de metralla sobre la cabeza de ese portero crabrón, lo machaco, lo dejo tieso de un golpe, empezaron a llover cascos de moto, cinturones, botellines, mosquetones, a Jimmy no había manera de pararlo, era un buen tío, pero los buenos tíos cuando se mosquean, se mosquean, aquello era un show, ni entre cinco tipos podían pararlo, era la nube de ceniza de un volcán islandés en erupción, era el martillo de Thor golpeando.


La historia termino con mi moflete izquierdo inflado como un zepelín, con Jimmy chorreando sangre por cejas y labios, con el portero crabrón en urgencias apoyado sobre mi hombro contándome la receta ucraniana de las lentejas de su mama, para que yo, canijo de mi, llegara a ser algún día tan toro como él, y con una serie de extraños y variopintos personajes que habitan las salas de espera de los hospitales en las madrugadas.


2 semanas después, Jimmy trabajaba de portero junto con Dimitri, y yo entraba, (y lo que es más importante) bebía gratis en la discoteca mas fashion exclusiva y estúpida de toda la ciudad.

La vida es sabia.



Un relato de: David P. Zarain ( http://davidzarain.blogspot.com/)
Ilustrado por: Ivan De Hojas (http://astrogorestudio.wordpress.com/)